Cuando el silencio de la noche
se vuelve amargo entre estos labios insomnes
te convertís sutilmente
en miel que se desliza por mi lengua caliente
Y te bebo,
loca,sedienta, famélica de vos
de ojos rojos y ciegos,
le imploro a la luna una vista de tu noche
que en un rayo de su luz
me lleve hasta tu cama.
Hasta que sientas mi aliento
hirviéndote en la sien y en las entrañas.
Y ya no podamos distinguir
entre tiempo, distancia y este tacto del alma.
Te toco, y me detengo,
te siento, te deliro...
afiebrada en mis ganas...
El teclado se empapa de sudor y de llanto...
ya no soy más que un tembladeral
deseando tu cuerpo...
Ves?, te hago el amor y te fornico hombre!!!
Para este carne que aúlla en el silencio
la distancia no existe