martes, agosto 09, 2011

Abrazo tu nombre como un enigma,

o un elixir que me salva del tedio,

del desconcierto trivial de la rutina.

Del frío que me da,

saberte existiendo bajo mi mismo cielo

y no poder llegar a tocarte.

Cierro los ojos

de nuevo me pierdo mirandote.

Por la noche te invito entre mis sueños...

a veces venís cálido e imponente,

siempre único, siempre amado,

siempre magnífico.

Me despierto aún embriagada en tu perfume,

y mi mente confundida

jura sin duda alguna,

que anoche,

mi cuerpo se durmió acurrucado entre tus brazos.

3 comentarios:

GABU dijo...

Que problema cuando los sueños se nos hacen tan reales,no??

P.D.:Aunque algo me indica que ese caballero de tus sueños no debe ser tan lejano a tus días...

=)

BESITOS DE ENSUEÑO

Javier Herque dijo...

Los sueños se escapan a través de nuestros dedos y terminan siendo el tacto de nuestras palabras.

Tú eres cálido tacto.

Beso.

bluefile dijo...

Siempre amanecemos acurrucados en los brazos del amor.... O estremecidos de frío dependiendo de la ocasión...
Un placer leerte